lunes, 9 de noviembre de 2009

Lo tengo y no lo tengo

Ayer a la tarde estábamos mirando la tele con Cande y se aparecieron Lucio y Franco con café y muffins de Starbucks.
Nos sentamos los cuatro en el living… Cande y Lucio y Franco y yo.
La pasamos bien… nos reímos, charlamos, etc.
A eso de las 21 hs Lucio se fue con Cande y nos quedamos solo.
Estábamos los dos en silencio. No un silencio incómodo sino de esos en los cuales no se tienen ganas de decir nada.
El primero en romperlo fue Franco.
Me preguntó porque no había ido el viernes a lo de Sol y que había hecho en estos días.
Charlamos un poco más y se fue acercando hasta darme un beso.

Estuvimos un rato largo en el sillón y no sé bien en que momento tomó distancia y me preguntó porque estaba tan fría con él.
Discutimos: él defendiendo su postura en la que sostenía que yo estaba distante y yo manteniendo la mía en que nada que ver.
Me dijo que no quiere que estemos así, que no quiere que me aleje.

- Qué esperas de esto Fran?, de verdad lo digo.
- Algo tan sencillo como estar con vos
–dijo y me acarició la mejilla-
- Y nada más…
- Hay algo más importante que yo no me halla enterado?
–dijo sonriendo-
- “Esto” como vos lo llamas no va a terminar bien Franco
- A mi me parece que tu cabeza esta dando demasiadas vueltas últimamente y estas tratando de buscar respuestas a cosas que ninguno de los dos quiere contestar.
- Y si me cansé de esto y quiero empezar a contestar esas preguntas?
- A vos te parece que podemos?
–dijo acariciando la palma de mi mano-
- No sé, pero si no lo hacemos nunca lo vamos a saber.
-negaba con la cabeza-
No me parece que sea el momento.
- …
- Hagamos así, tomemoslo con calma, si queremos podemos estar bien así… como estamos ahora.


Seguimos conversando unos minutos más, pero pronto vinieron las caricias, los besos y nuestras respiraciones comenzaron a cambiar de ritmo.

Pasamos la noche juntos. Una muy linda noche.
A la mañana me levanté y me fui a dar una ducha, y cuando salí del baño tenía preparado el desayuno en la mesa de la cocina.
Un rato más tarde bajamos, nos despedimos con un hermoso beso y cada uno partió para su trabajo.

Antes de irse me dijo: “Nunca te olvides que te quiero conmigo…”

…y creo que es exactamente eso, él me tiene; pero yo no estoy tan segura de tenerlo conmigo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Figurita repetida

Fue una semana bastante movida, papá se fue de viaje con Nora, por lo que tuve trabajo por demás y se podría decir que ya marcha todo sobre ruedas respecto la fiesta que es dentro de dos semanas.

Tener tantas cosa que hacer me mantienen ocupada… pero no evita que piense.
Y Franco ocupa una gran parte de esos pensamientos.

Durante la semana hubo algunos mensajes de texto que hablaban prácticamente de pavadas.
Ayer cerca del medio día estaba en la oficina y me llamó por teléfono. Me dijo de ir a almorzar pero yo le dije que no.
A las dos de la tarde se apareció en la oficina e insistió para que fuéramos.

- Voy si hablamos… -le dije mientras seguía sentada-
- De lo que quieras –dijo sin pensarlo con tal de convencerme-
- De Julia…
- Vamos a comer –dijo y abrió la puerta de la oficina sin decir más nada-

Fuimos con su auto por ahí cerca. Yo estaba muy callada. Tenía ganas de decirle que lo necesito y que no me importa nada de lo que nos separa, y por más que estuve por claudicar en cada momento que nuestras miradas se cruzaban sé que no podemos seguir así. Que “no puedo” seguir así.

Me preguntó que podía hacer para que estuviéramos bien, para no discutir por tonterías, para no distanciarnos.
Yo le dije que pensé que no me iba a importar algunas cosas… pero esas mismas cosas son las que nos están separando ahora.
Me dijo que “ella” (sus palabras) no tiene nada que ver entre nosotros, que yo soy otra cosa para él, que me necesita cerca y que no es lo que yo pienso.

Tenía una presión en el pecho que no me dejaba salir las palabras y por momentos no lo escuchaba.

Terminamos charlando de cualquier cosa, de nada, y yo ni siquiera toque el plato.

Cuando salimos del restaurant, mientras íbamos caminando hacia el auto me agarró de la cintura, lo cual me extrañó…. Él nunca hace esas cosas.
Estuvimos juntos un rato más y cuando estábamos llegando a la oficina le empezó a sonar el celular.
No lo atendió, faltaban pocas cuadras para que me baje.

Llegamos, nos besamos y cuando estaba bajando me agarró de la mano y me dijo, “No te alejes”... y le siguió sonando el teléfono.


Hoy nos juntábamos en lo de Sol pero preferí no ir, necesito intentar poner en orden mi cabeza.
A la mañana tuve terapia y ni bien me senté le dije a Ana que me sentía triste.
Me miró sorprendida y me dijo:

- Nunca aceptas ese tipo de cosas, a que se debe la tristeza?
- A que pronto todo se termina…


Así lo siento… más bien lo sé. En el momento que me siente a hablar de verdad con Franco sé que vamos a terminar mal.
Siempre fue así, y no veo que valla a cambiar ahora.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Domingo de noche

Como ya saben el domingo a la noche nos encontrábamos en lo de Sol a comer unas pizzas.
La idea era encontrarnos “todos” a las 21 hs, no llegar tres horas tardes y con cara de superado. Pero eso es normal en Franco cuando pasan cosas como la que había pasado a la tarde.

Llegó con una sonrisa pintada en la cara, como si se hubiera tragado un payaso dos segundos antes de pasar por la puerta, y como no podía ser menos… me saludó seco con un beso en la mejilla.
No me enojó, es más me causo gracia darme cuenta que a veces puede tener actitudes muy infantiles.
La cosa vino después cuando a Candelaria se le ocurrió comentarle a Lucio que yo había visto a Ángela y Jorge en la casa de papá.
Lucio empezó a preguntarme sobre ellos, como estaban y esas cosas (también son amigos de sus padres), y yo empecé a contarle.

Mientras hablábamos Franco empezó a mirar el reloj (a pesar de que hacia 40 min que había llegado) y seguido de eso salía cada 15 min a hablar por el celular al balcón.
No paraba, no hacia otra cosa que mandar mensajes de texto y hacer llamadas hasta que de repente se le ocurrió empezar con sus comentarios. Obviamente dirigidos hacia mí.

1ª frase: “… seguramente estuviste muy entretenida, digo… para no querer hacer otra cosa”
2ª frase (una vez que ya habíamos nombrado al NN): “Aaaa.. ahora entiendo mucho mejor. ¿Como se iba a ir la señorita si estaba muy interesada en la nueva visita?, claro…”
3ª frase (ya la conversación estaba avanzada y empezaron los palos más pesados): “Lo que pasa es que no te importa.. es eso”
4ª frase (palo): “Una vez que yo te necesito, no pudiste”

Todos se miraban entre sí y yo lo único que dije fue que la terminara. No solo que no lo hizo sino que la seguía.
Un rato más tarde le sonó el celular y se fue al balcón, mientras que yo aproveché para salir a la calle.

Bajé por el ascensor y me fui a sentar en las escaleras del edificio.
Un rato después escuché la puerta detrás de mí y lo vi sentarse a mi derecha.

- Siempre saliste a la puerta a tomar aire, sea la hora que sea… -dijo mirando para la calle-

Yo no le hablaba, solo pensaba en la cantidad de cosas que quería decirle pero que simplemente no me salían.
Pasaron como 10 min en silencio. Solo su respiración y la mía. Solo los dos ahí sentados, uno al lado del otro.

- Quería verte hoy…
- …


- Hablame Emi –me dijo mientras me acariciaba la espalda-
- Estoy segura que no queres escuchar lo que tengo para decir
- …
- Era muy difícil estar bien no? Tenías que empezar como siempre, arruinando todo.
- Te pedí vernos y me dijiste que no… -dijo como si hubiera cometido una aberración-
- Y…? Y la veces que yo estuve en tu lugar esperando que pudieras desocupar tu agenda para vernos?... y siempre tenes algo mejor que hacer
- No es así… yo quiero verte, quiero pasar tiempo con vos –dijo y me corrió el pelo de la cara-
- A veces no parece. No hay una sola vez que no tengas algo más importante, soy un juguete intercambiable para vos.
- No seas injusta, no es así y lo sabes… -dijo como si fuera en cerio-
- Que no sea injusta? Vos sos injusto que una vez que yo digo “no” vos lo haces pasar como el fin del mundo y te pones en el papel de una víctima que no sos.
Entonces que tendría que decir yo de todas las veces que vos me reemplazaste por cualquier otra cosa o que cuando estábamos juntos no eras capaz de dejar pasar una llamada…
- No volvamos al pasado Emiliana
- Bueno.. al presente entonces. Pero para, -dije como si buscara algo entre mis pensamientos- … hoy día lo seguís haciendo. Me pareció que hoy lo habías hecho… -sarcasmo-
- Vos estabas muy concentrada hablando de las visitas –comentario que sonó a reproche-

Me levanté y caminé unos pasos.

- Que querías que hiciera, que me quedara ahí escuchando como un idiota lo bien que la pasaste con otro tipo? –se paró y caminó hacia el lado contrario de donde yo estaba-
- Si hubieras puesto un mínimo de atención te habrías dado cuenta de que estaba hablando de Jorge… pero no, el señor no escucha razones
- Pero aparte estabas con un tipo… o no?
- … y la seguís –dije enojada- …y después de todo –dije y me acerque a él que estaba de espaldas- cual es el problema, vos podes verte con Julia o no?

Se dio vuelta para mirarme, pero no dijo nada.
Nos quedamos un rato más en silencio. Yo quería que él me contestara… que emitiera algún sonido, pero nada, como siempre que tocábamos algún tema relacionado con eso.

- Me voy adentro –dije-
- Para… -dijo y me agarró del brazo- por favor…

Nos miramos a los ojos. Yo con un nudo en la garganta, y él con una mirada que no pude descifrar.
Me besó. Nos besamos. Y después me fui arriba y él se quedo ahí.

No hablamos más. Yo me fui sola a casa y al rato recibí un mensaje de texto:

“Perdoname.”
De: Franco

Responder/
“… ya no sé por qué perdonarte”
/Enviar

domingo, 1 de noviembre de 2009

Día domingo

Hoy me desperté a las 7 cansada de despertarme a cada media hora.
Fui al super y a eso de las 9 recibo una llamada de mi padre para que fuera a desayunar con él, así que cuando llegué a mi casa me di una buena ducha, me cambié y salí.
Unas cuadras antes de llegar pase por una confitería y compre una torta con crema y frutillas como le gusta a papá.

Llego, y estoy por estacionar cuando un idiota (porque otra palabra no le cabe) viene de la mano contraria, se me cruza y me saca el lugar...
Con una bronco terrible terminé estacionando el auto a la vuelta.
Me cuelgo la cartera, agarro dos bolsas, la carpeta y la torta y trato de dejar libre una mano para cerrar el auto.
Empiezo a caminar tratando de que no se me caiga nada. Llego a la puerta mirando con mala cara y ganas de rayar el auto que hacia minutos me había sacado el lugar.. y toco timbre.
Salió Susi a abrirme la puerta… le pregunto si sabe a quien pertenece “ese” auto y me dijo que era de las visitas.

(…)

En mi casa, (la de mi papá) hay un hall de entrada donde hay una escalera que te lleva al 1º piso, para la izquierda hay una puerta que te lleva a la cocina y a la derecha una doble puerta con vidrios repartidos que da al living.

Entramos, Susi se encargó de la torta y yo dejé mis cosas en el hall para ir al living donde se encontraba mi padre con las famosas visitas.

Para mi sorpresa, ahí sentados en el sillón estaban Ángela y Jorge quienes son viejos amigos de la familia. Hacía años que no los veía, viven en Italia hace 10 años más o menos y cada tanto se dan una vuelta por Argentina.
Pero no era ninguno de ellos dos con la persona que tuve el percance del auto... que raro.

Nos saludamos, abrazos incluidos y después saludé a mi papá. Nora no estaba.

Susi nos sirvió café con la torta que yo había llevado y nos pusimos a conversar.
En medio de la charla me suena el celular así que me voy al hall a atender. Era Cande para arreglar a que hora nos juntábamos en lo de Sol hoy a la noche.
Mientras hablaba tenia en la otra mano el plato con una porción de torta, se me calló la cuchara al piso y cuando terminé de hablar me agaché para agarrarla… y en ese mismo instante algo me golpea y termino de boca en el piso.

Todavía yaciente en el piso, siento una voz gruesa que dice, “te llamo en un rato”.
Literalmente me pongo en cuatro patas y me levanto tratando de sacar los restos de torta que ahora estaban estampados en mi remara.

- Disculpame… no te vi –me dijo esa voz peculiar y me agarró la mano para ayudarme-
- Como me vas a ver si estas hablando por teléfono? –dije y levanté la cabeza para verle la cara- Otra vez vos! -dije relacionándolo con la persona que me había sacado el lugar para estacionar hacía rato-
- Perdón? –dijo confundido-
- Si.. vos fuiste el que me saco el lugar donde “yo” iba a estacionar "mi" auto – en ese momento se acercaron Víctor (papá) y Jorge a ver que pasaba-
- Que pasó? –dijo papá observando la escena-
- Nada.. –dije negando con la cabeza- me caí y me ensucie –dije señalando la mancha de mi remera-
- En realidad fue mi culpa –dijo el NN- yo la empuje cuando abrí la puerta…
- No es nada –dije mirándolo-
- Hay hijo.. –dijo Jorge y se rió-
- Hijo? –dije-

El NN finalmente tenía nombre y apellido.
Era Ian, el hijo mayor de Ángela y Jorge. ¿Quién hubiera dicho que el idiota del auto
que me acababa de empujar era alguien que solía conocer?... que loco...

Mi papá había organizado algo para que comamos todos juntos y yo me fui a dar una ducha aprovechando que tenía otra remera en un bolso en el auto, gracias a que el sábado fue al gimnasio.

Al rato llegó Nora y a eso de la una comimos.
La comida fue muy divertida, hacía rato no me reía tanto. Jorge toda la vida fue de esas personas que cuentan chistes y anécdotas que te hacen descostillar de la risa.

Cuando estábamos comiendo el postre empezó a sonar mi celular. No lo atendí en la mesa… pero como siguió sonando me levanté y fui a hablar al hall.

- Hola
- Hola… te estuve llamando pero no me contestabas –dijo Franco del otro lado-
- Estábamos almorzando y no quería atender en la mesa
- Donde estas?
- En la casa de papá…
- Dale saludos de mi parte –dijo.. yo definitivamente no lo iba a hacer- …quiero verte, paso por vos más tarde?
- No sé hasta que hora voy a estar acá Fran, nos vemos a la noche en lo de Sol más seguro. Además tengo que hablar con papá algo del trabajo antes que se valla de viaje.
- … ...
- Franco?
- Qué? –dijo ya enojado-
- Te enojaste… -dije viendo lo que se venía-
- No! –dijo seco-

Y si.. dicho y hecho. Terminamos discutiendo por teléfono.
Era sabido que el “solo por hoy” del otro día no se podía extender por demasiado tiempo.
Una vez que yo no puedo pone el grito en el cielo. “Lo que pasa es que a vos te da lo mismo…” me dijo. Y yo le dije que no era así, que no me daba lo mismo verlo que no verlo, solo que esta vez no podía como tantas otras veces él no pudo, “…digamos como siempre que vos tenes algo más importante que hacer”, le dije.
Obviamente se enojo peor y después de un largo intercambio de palabras terminé cortándole el teléfono... lo último escuché fue “no hay una vez que no tengas algo que reprocharme”.

Traté que no me afectara y seguí adelante con mi día.
A eso de las 17:30 decidí irme y tenía que llevar unos bastidores que papá me había comprado para “incentivarme”.
Eran grandes; así que Ian se ofreció a ayudarme a llevarlos hasta el auto.

- Un placer conocerte nuevamente –me dijo Ian y me dio un beso en la mejilla antes de que yo suba al auto-
- Si.. pero la próxima yo estaciono primero –dije y cerré la puerta-

Cuando llegué a casa le conté a Cande lo que había pasado con Franco y también le conté del NN y me dijo que ella se acordaba de él, pero yo le aseguré que ahora esta diferente… bastante diferente.

En un rato lo veo a Franco, y sepa Dios como va a estar el ambiente…
¿Deséenme suerte?

Mañana les cuento.

viernes, 30 de octubre de 2009

El quid de la cuestión

A Franco lo vi el martes que fuimos a un bar los dos solos y anoche que nos juntamos todos.
Seguimos en esta etapa de caricias, mimos y frases como “te extrañé” o “pensé en vos todo el día”… pero también hay llegadas tardes y alguna que otra llamada telefónica a las que solo puedo encontrarle un motivo.

Me hace sentir rara no saber… y que cada vez que le pregunto disimuladamente no me conteste, solo me sonría o simplemente que corte mi oración con un beso.
Piensa que con un beso o una caricia me voy a olvidar de que entre nosotros falta algo, que falta dejar las cosas claras.
Y más allá de esas frases que de momento me hacen sentir bien, siento que no tengo derecho a preguntar y que nunca voy a recibir una respuesta, y eso es lo que me confunde.

Ana, (mi terapeuta) dice que si tengo estas dudas tengo que planteárselas a él porque no puedo armar nada en base a dudas. Pero el quid de la cuestión es exactamente “ese”.
¿Cómo hago para plantearle mis inquietudes si ni siquiera es capaz de contestarme quien era en el teléfono?..
Yo nunca me puse seria con este asunto, desde un principio todo fue así… Franco no explica, no consulta, no pide ayuda, para NADA, pase lo que pase.
Y yo tampoco, y me guardo todo lo que siento para mí. Así que ¿cómo puedo exigirle a él algo que yo no hago tampoco?

Y ahora escribiendo esto me siento un pájaro de mal agüero, porque no sé porqué pienso tanto en esto cuando estamos en un buen momento, los dos tranquilos, sin peleas y sin discusiones.

Ana dice: “Todas estas incertidumbres que tenes son solo por una cosa… y es que en el fondo estas tratando de caer en la realidad de que en algún momento no tan lejano vas a tener que ser sincera con él…”

…y creo que tiene razón.

lunes, 26 de octubre de 2009

Como chicos

Domingo 7:30 de la mañana suena mi celular.
Trato de abrir los ojos pero me cuesta; trato de buscar mi celular.
No puedo agarrarlo desde la cama así que no me queda otra que abrir los ojos y levantarme.
Atiendo… es Franco. Me dijo que estaba en la puerta con Lucio así que les abrí.

Minutos después golpean la puerta, (yo en desahbillé) entran.
“Es un día estupendo así que vamos al parque de la costa”.. dijo Lucio y fue a despertar a Cande a su cuarto …

Franco y yo nos reímos por la emoción que tenia Lucio y después nos fuimos a preparar algo para desayunar.
En algún que otro momento mientras estábamos solos me dijo que me había extrañado y que quiso llamarme pero que estuvo tapado de trabajo los últimos dos días.

Organizamos algunas cosas y mientras que me fui a bañar los chicos se encargaron del resto.
De casa nos fuimos a lo de Sol a encontrarnos con el resto.
Nos repartimos en dos autos: Lucio, Cande , Franco y yo en uno, y Sol y Juan (novios) en el otro. A Gabriel y a Nico nos los encontrábamos allá.

Así y todo con las vueltas que dimos llegamos allá a las 11:30 am, pasamos una tarde muy divertida, Lucio estaba como loco y no lo podíamos bajar de la montaña rusa. Parecíamos nenes de 6 años, pero no nos importó. Hacia mucho tiempo que no hacíamos algo así y creo que a todos nos ayudó a despejarnos aunque sea por un día de nuestros diversos problemas.

Respecto a Franco… debo decir que también estuvo todo muy bien. Estuvo todo el tiempo conmigo, hubo besos, abrazos y mimos varios.
Me repitió que me extrañaba y que estaba contento de estar pasando un día así conmigo.
Me dijo que me necesitaba. Me hizo sentir bien, muy bien.
Por momentos sentí que era mío, solo mío y que era yo la única en su vida…

Ese persona que estuvo conmigo ayer, cariñoso y atento es la persona que provoca mis sonrisas, mi buen humor… Mis ganas de creer que de alguna extraña manera esto puede funcionar y que podemos ser sinceros el uno con el otro y con nuestros sentimientos.
Quiero creer que puede ser así… aunque sea solo por hoy.

sábado, 24 de octubre de 2009

Casi casi

Finalmente el jueves a la noche renegada de mi misma fui al bar donde nos juntábamos.
Cuando llegué estaban todos, la única que faltaba era yo, así que saludé y me senté entre Cande y Sol.

Después de comer unas pizzas, estábamos jugando al pool y Franco se paró atrás mío, me agarro de la cintura y me dio un beso en el cachete. Me pregunto si me pasaba algo y le dije que no, así que seguimos jugando.

Traté de estar lo más lejos de él que podía para que no se notara mi humor. Pero pese a mis esfuerzos de aparentar normalidad cuando estaba hablando con Sol vino y me pidió
que vallamos afuera.
Me agarró de la mano y caminé siguiendo sus pasos, y una vez que estábamos afuera se dio vuelta para mirarme de frente.

- Bueno ya estamos solos.. me vas a decir que te pasa? –dijo acariciándome la cara-
- Nada –dije y me fui a sentar en unos de esos bancos como los que están en las plazas-

Me miró y se rió.

- A ver… si cambio la pregunta, que te pasa… conmigo?
- …nada
–dije mirando para otro lado-
- Entonces son ideas mías y no estas reacia conmigo
- Para nada
- Veni –dijo extendiendo la mano para que me pusiera de pie- …entonces podemos estar bien? – me acercó más a él-
- Que yo no esté “todo” el tiempo pendiente de vos no significa que estemos mal.. dijimos espacio, te acordás?
- …no puedo estar mucho tiempo lejos de vos, te necesito cerca
- mmm, cuanto de cerca?
- Ni te imaginas cuanto…
-dijo y me besó-

Por momentos pienso en esas pequeñas palabras que me dice de vez en cuando, que sabe cuando decirlas… y pienso si son verdad, si las siente o si solo es la forma que encuentra para aplazar todo.
Lo que sé es que no tenía ganas de discutir, que no era ni el lugar ni el momento estando los chicos a unos metros nuestro y que por más que sus brazos sean calentitos y me hagan sentir bien,
no logran hacerme olvidar.