lunes 21 de diciembre de 2009

Love can't stop your fear

El sábado nos juntábamos en la casa de Sol. Comimos ahí y después los chicos no pararon de insistir con la idea de ir a un boliche.
Yo la verdad no estaba saltando en una pata como para tener ganas de ir, sin nombrar el hecho de que ahí estaba Franco y no lo veía desde la famosa charla.
Opte por irme a casa, pero Cande inmediatamente me saco la idea de la cabeza así que a las dos de la madrugada marchamos para el boliche.

Eran como las 4 am, algunos bailaban, otros estábamos en la mesa… me acerqué a la barra a pedirme un trago.
Ahí estaba yo esperando cuando un me acerca un pibe bastante subidito de copas.
Trato de sacármelo de encima lo más sutilmente posible, me doy vuelta para agarrar el trago y el tipo seguía atrás mío.
Milésimas de segundo después veo que Franco estaba parado al lado del tipo con las dos manos en los bolsillos.
Se imaginan la situación… terminé diciéndole que yo me puedo defender sola…etcs.
Me quedé sentada en la barra y él se sentó dejando un banco vacío entre nosotros.
Me tomé el trago, y me preguntó como estaba… dije que bien…

Dudó un rato antes de hablar..
- No sé como hablarte… -dijo mirando el vaso-
- Como lo estas haciendo ahora creo que esta bastante bien.. –levantó la mirada y me miró directo a los ojos-
- No quería esto…
- Franco… -dije sacudiendo la cabeza- esta bien. No puedo pedirte que cambies tus sentimientos..
- No se trata de eso..
- No puedo exigirte algo que no estas dispuesto a dar; y esta bien, te entiendo y lo respeto.
- Yo te quiero…

- Pero a veces con querer no alcanza –dije y me di vuelta para pedir dos tragos-


Fue una mezcla de sensaciones y sentimientos verlo… pero yo sabía que iba a estar ahí y decidí enfrentarme a eso.
Somos dos personas adultas que comparten un mismo entorno y que seguramente compartimos más cosas de las que quisiera en estos momentos.
La única opción que tengo es seguir adelante tratando de mantener mi cabeza lo más despejada posible.

No siempre querer a alguien, significa dejar de lado nuestros miedos y demás asuntos que nos sabotean.

Además.. se acercan las fiestas, y siempre las pasamos todos juntos..
TODOS=FRANCO / YO EN UNA MISMA HABITACIÓN

martes 15 de diciembre de 2009

Incomplete

Franco llegó a las diez puntual, le abrí la puerta, me saludó con un beso seco en la mejilla y entró.

Tomé una bocanada de aire y fui hacia el living donde estaba parado.
Nos miramos y sin decir nada fui hacia la cocina a buscar dos tasas de café (agarre de esas que son grandes y altas). Tres de azúcar para mí, una para él.

Fui al living donde lo encuentro sentado, con las dos manos agarrándose la cara y los codos apoyados sobre las rodillas.
En ese momento supe que iba a hacer algo difícil para los dos.

Apoyé su tasa en la mesita y me senté en el sillón que daba enfrente de él con la mía en las manos.

Nos miramos por un rato sin decir nada, él sin tocar la tasa, moviendo la pierna unas mil veces por segundo y yo tomando el café de a poco.

- No podemos seguir así…
-le dije-
- Ya lo sé.
-asentí con la cabeza- Estas distante ..
- Me parece que es lo mejor…
- Lo mejor para quien?
–levanto la vista y me miró fijo a los ojos- Será mejor para vos porque es una forma de evitar temas de los que no queres hablar..
- Para mí no esta bueno estar separado de vos así como lo pintas
–dijo enérgico-
- A veces no parece… Siempre hay algo más importante, algo o “alguien” que para vos esta primero..
- No se trata de que es más importante… vos sos más importante que cualquier cosa.

- Y entonces porqué será que me siento un juguete para vos? Haces todo a tu antojo y cuando volvés estoy siempre acá como una estúpida esperando algo que nunca voy a recibir.
- Hay cosas que no las sé compartir, como vos no compartís algunas de las tuyas… Porqué es tan difícil es que seamos solamente nosotros dos y nadie más, sin preocuparnos por el resto?
- Justamente, vos te encargas de sacarme la idea de “nosotros”, Qué nosotros puede existir si no hay confianza?


Estuvimos un rato callados. Me sentía angustiada y veía que no íbamos ni para atrás ni para adelante.

- Me siento atascada Franco. Siento que hace años que estamos en esto, sea lo que sea, pero no avanzamos en nada. Es más, retrocedimos, ahora no es solo tu incapacidad de compartir lo que te pasa, ni la mía.. sino que ahora también estas con otra mujer.
- Sabia que íbamos a llegar a ese tema.. –dijo sacudiendo la cabeza-
- Y que pensabas? Que eso no influye en nada, que no me dolió ver su nombre en tu celular, el primer fin de semana que íbamos a pasar juntos después de tanto tiempo… Que no pienso si es por ella que te vas a hablar al balcón cuando te suena el celular o si te vas para verla a ella?
- No es ella… son problemas del laburo, familiares y cosas que no tienen nada que ver con nosotros.
- No te creo…
-dije parándome-
- Nunca me fui estando juntos para ir a verla. Nunca. –dijo acercándose-
- …Te pasa algo con ella?
- No entremos en ese jueguito…
- A no claro, hay que jugar cuando y a lo que vos quieras..
- …no significa nada, absoluta y rotundamente nada.


Me fui a sentar al sillón y me quedé ahí hecha bolita, con las rodillas contra el pecho pensando en lo que estaba pasando. Él vino y se sentó al lado mío sin rozarme.

- No puedo amoldarme… no estoy bien así. No entiendo que queres y eso me confunde también a mi. Por momentos siento que estamos bien y de repente se arruina todo. Nos alejamos un tiempo y cuando parece que hay una pared de tu lado apareces otra vez. Como para mi cumpleaños, como cuando estuve enferma hace unos días... y después, solamente frialdad. No hablas, estas distante, estas raro pero no me contas nada, no me dejas ayudarte cuando te pasa algo… no sé Franco.
Vos sabes que yo estoy pero no pareces necesitarme.
–dije con un nudo en la garganta y con lágrimas cayendo por mi mejillas-

Volvió a apoyar sus codos en las rodillas, con la cara entre las manos, así como hacía un rato, antes de empezar a hablar.

- Constantemente te lastimo, y una y otra vez rompo mi promesa de no hacerte mal.
Que ninguno de los dos nunca pueda decir lo que el otro quiere escuchar es culpa mía. Yo no puedo querer algo que no te doy.. no puedo pedirte que me ames si te lastimo.


Las lágrimas no paraban de salir de mis ojos. De repente los sentía calientes, hinchados, no los podía tener abiertos. Franco nunca había nombrado la palabra amor a lo largo de nuestra relación, ni yo tampoco…

Se acercó y me abrasó. Me corrió el pelo que caía en mi cara por la colita desarmada y me besó.
Fue un beso que no quise que se terminara nunca, no quería que dejara de abrasarme, no quería que despegara sus labios de los míos.

Se separó unos centímetros para mirarme a los ojos y me secó las lágrimas.
Volvió a besarme, tocó mi labio inferior con su dedo índice..

- Perdoname por no saber como quererte…

Soltó mi mano que estaba sosteniendo, se paró, agarró su campera y se fue.

Así como estaba me incliné sobre los almohadones del sillón…
Cande fue la que me llevó hasta la cama cuando llegó a la madrugada. Así vestida como estaba me acosté, me tapó con la frazada y se quedó conmigo sin decir una palabra hasta que me quedé dormida.

El viernes no fui a lo de Ana ni tampoco a trabajar. No me levanté en ningún momento, excepto para ir al baño. Me pase todo el día llorando, no podía parar. Posaba de dormir a estar llorando, de estar llorando a dormir…
No quise tampoco hablar con Cande, quien me conoce perfectamente y no me pregunto absolutamente nada; solamente el viernes a la noche me obligó a levantarme y me metió al baño para que tomara una ducha.

Esa ducha marcó una línea. No lloré más desde entonces, ni tampoco quise hablar del tema. Todo estaba guardado en mi cabeza desde el jueves a la noche; no tenía las ganas ni la voluntad necesaria para sentarme a escribir sobre esto.
Pero acá estoy cinco días después sintiéndome extraña, y totalmente incompleta.

jueves 10 de diciembre de 2009

Nada de listitas

Hace unos minutos releí y conteste los comentarios de la entrada anterior e intenté hacer la famosa listita para ver las cosas buenas y malas que me provoca mi relación con Franco.

Por un segundo trate de pasar en mi cabeza todo el tiempo que estuvimos juntos..
Las peleas, los enojos, los celos, las sonrisas, los momentos de alegrías, los suspiros, su voz, las miradas, las palabras, sus caricias, sus besos.. de pensar en él.. en mí, en los dos juntos.

Y llegue a la conclusión de que si todo estos años pasaron así no solo por él sino también por mi. Porque necesito tenerlo cerca; necesito respirarlo. Lo único es que me hace mal.

Y para ser fiel a mis convicciones, aunque hace un tiempito lo tenia medio olvidado, agarré el teléfono y sin pensar nada más, lo llamé y le pedí que venga.

Viene a las 22 hs.. En menos de media hora.
Y tengo intención de poner todas las cartas sobre la mesa, porque quiero terminar con todo esto de una buena vez.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Se me terminaron las pilas

Entre Cande y yo últimamente no hacemos ni media.
Yo por sabidas razones y Cande porque discutió con Lucio; así que para despejarnos un poco, el domingo fuimos al cine, considerando que a la noche nos juntábamos todos.

A eso de las once de la noche, estábamos jugando al pool y Cande y Franco empezaron a hablar sobre porque estaba enojada con Lucio.

[…Cande esta enojada porque Lucio se encontró con una chica con la que tuvo algo en el pasado]

Franco le dijo que no se enrosque, que había sido casualidad, etcs. Y le dijo que después de todo no le mintió, y que si se lo había contado era porque le importaba.
Yo estaba sentada en la misma mesa, y Cande me pregunto que pensaba… le dije que si se lo dijo era porque no tenia nada que esconderle y que eso estaba bueno.

Cuando terminé de hablar miré a Franco que ya me estaba mirando y estaba cerio.
Los tres nos quedamos callados y de última él le dijo que se dejara de joder y fuera a habar con Lucio.

Nos quedamos los dos solos en silencio y después de unos minutos me agarro la mano.
Mi reacción fue quitarla de arriba de la mesa mientras decia que no y me paré para ir afuera.
Él me siguió.

- No puedo con esto, de verdad que no puedo. –dijo moviendo las manos-
- Porque yo sí… para mi es fácil esta situación de mierda. -dije caminando unos pasos-

Se acercó a mi y me agarró de los hombros y yo me corrí.

- Franco esto no puede ser a tu manera siempre. Me pasan cosas que a veces por más que trate no puedo controlar…
- Y que a mi no? Te pensás que no me pasa nada, te pensás que no te quiero conmigo, que no me importa?

- Si, siento que no te importa. Y el tema esta ahí.. lo acabas de decir, me queres con vos, no me necesitas.
-se sonrió sarcásticamente- Vos no podes estar hablando enserio.. de verdad pensás eso?
- Soy como un juguete para vos… y cuando ves que lo estas por perder te pones melodramático.
- No es así y lo sabes
–me agarró entre sus brazos y me acercó- no es así…

Nos miramos unos segundos a los ojos… dudó pero me besó.

Nos separamos.

- Me voy adentro… al juguetito se le terminaron las pilas.

Me pasan muchas cosas con Franco, y por más que a veces me sienta bien y trate de ver el vaso mitad lleno… de un tiempo a esta parte me cuesta, se me hace más difícil y no puedo.
Necesito tiempo… necesito pensar, necesito estar bien. Pero antes tenemos que hablar bien y terminar con todo esto porque esto no da para más.

viernes 4 de diciembre de 2009

Sin palabras

El jueves estuve molesta, con dolor de cabeza y con ganas de devolver cualquier cosa que me llevaba a la boca. Por eso a la noche preferí quedarme en casa visto y considerando que si bien me sentía mejor, no estaba del todo bien y quería recuperarme totalmente.

A eso de las nueve Cande se fue y yo me bañé y después me puse a mirar la tele en el living… aunque finalmente terminé apagándola porque me hacia doler la cabeza y simplemente me recosté en el sofá.

En un momento, no sé bien en cual, me quedé dormida y lo único que sé es que me despertó el ruido de las llaves en la puerta.
Definitivamente la persona que cruzó la puerta no fue la que esperaba.

Era Franco, que cuando vio lo que se llama cara acompañada de mis ojeras me obligó a ir a la cama.
Me dijo que le pidió las llaves a Cande.

Estaba distante.. no me rozó ni un milímetro. Ni siquiera me dio un beso cuando llegó.
Yo estaba acostada del lado izquierdo y él estaba sentado en la punta de cama del lado opuesto.
Sentía tal dolor de cabeza que me costaba tener los ojos abiertos, pero me obligué a hacerlo cuando una neurona de mi cerebro, a la que todavía le quedaba batería de reserva, recordó que desde mi cumpleaños (6 días atrás) no nos veíamos ni hablábamos.

- Te fuiste la otra noche…
- No estaba seguro si querías que me quede
–hizo silencio por un segundo y después siguió- Rompí mi promesa…
- No pasaste conmigo los últimos minutos de mi cumpleaños… -dije pensativa-
- Eso… y que no hace mucho prometí no lastimarte y me siento una mierda porque no lo cumplo.

No dije nada, simplemente lo miré a los ojos.

- Sabes que, mejor dejemos esto acá. No es momento –dijo jugando con un papel que tenía en la mano-
- Pero Franc… -me interrumpió-
- Dormí mejor. Me voy cuando te duermas –dijo y se fue al living-

Al ratito me dormí… la falta de horas de sueño me pudieron más.

Cuando me desperté el viernes Franco ya no estaba. La que si estaba era Cande.
Y me dijo que Franco se fue a las ocho cuando ella llegó, no a la cuando yo me dormí como había pensado.

-Sin palabras-

miércoles 2 de diciembre de 2009

Mal día

Semana tranqui… hasta hoy.
Desde que me levante que me sentía pesada, no tenía ganas de abrir los ojos, la luz me molestaba… me quería quedar en la cama y no moverme por el resto del día.

Me levante como pude y fui hasta el baño donde me encontré con una Emiliana un tanto desagradable.
Pálida y con unas ojeras negras-violetas que me llegan al piso.
Me di una ducha y traté de sacarle color a las ojeras y repartirlo por el resto de la cara pero me fue imposible, así que como pude me cambie, me puse anteojos negros y salí.

En el trabajo me empezó el dolor de cabeza y cuando me vio mi papá casi me lleva a los tirones al médico pero logré convencerlo de que con venirme a casa y recostarme se me iba a pasar.

Así lo hice. Llegué y como pude vine directo a la cama.
Dormí desde las dos hasta las seis. Creo que ni de bebé dormí cuatro horas seguidas de siesta.
Me sentía un poco mejor así que me levanté a prepararme un café y volví a acostarme.
Obviamente el café no fue una buena elección porque media hora más tarde estaba fuera de mi organismo.

Hace un rato llegó Cande y me esta preparando algo de comer… aunque la verdad no tengo muchas ganas de ingerir nada.

Prefiero seguir en la cama y seguramente mañana voy a estar mucho mejor.

domingo 29 de noviembre de 2009

Ofrenda de paz?

Eran alrededor de las once de la noche cuando me fui a acostar. Estaba sola, Cande había salido con Lucio que cumplían dos meses, y no tenía ganas de quedarme sentada en el living mirando la tele.
Obviamente no pude dormirme, y creo que en el fondo tampoco quería.

Fueron pasando los minutos y a las 11:56 sonó el portero.
Tardó en subir y un par de minutos después golpeó la puerta.

Cuando le abrí la puerta miró su reloj y después me dijo feliz cumpleaños dándome una bolsa con chocolates, cosa que hace cada año.

Estuvimos un rato en el living, hablábamos poco. Me pidió perdón por la pelea del martes y me dijo que no quería pelear. Le dije que yo tampoco pero no veía como evitarlo.
Al rato se acercó más a mí y terminamos besándonos. Y un rato más tarde, discutiendo, por lo que me fui a mi cuarto cerrando la puerta de un portazo.

Me acosté en mi cama mirando para el techo y poniendo atención a ver si escuchaba alguna señal de que se hubiera ido.
Después de unos minutos en silencio, contrariamente a irse, entró despacito a la habitación y se acostó a mi lado imitando mi posición.

Cruzó su mano derecha y me extendió un chocolate. Según él una “ofrenda de paz”.
Yo tenía un nudo en la garganta, y también notaba que él estaba raro, no como siempre.

- No estamos bien Fran…
- Ya lo sé.


Esas fueron nuestras últimas palabras esa noche, y después nos dormimos. Yo dentro de las sábanas abrazada a una almohada y él arriba del acolchado.

A la mañana, me despertó con el desayuno en la cama y me esperó a que me bañara.
A eso de las 10 am le dije que me tenía que ir. Me dijo que me alcanzaba, pero le dije que no.
Me dijo que almorzáramos juntos, pero le dije que iba a lo de papá.

- Pensé que ahora ibas para allá.. –dijo confundido-
- Voy a lo de Ana y de ahí me voy a lo de papá…


Bajamos juntos y cuando nos saludamos le di un beso en el cachete.
Él me agarró la cara y me besó largo y suave.

(…)

Salí de lo de Ana 11:30 pasadas y de ahí me fui a la casa de papá, donde me encontré a Miranda y Renzo.

Almorzamos todos juntos, Nora, papá, Renzo, Miranda y yo.
Fue algo extraño, hablaban entre ellos pero yo me sentía bastante rara para incluirme en la conversación.

En un momento hable con Franco y me dijo que sentía que me estaba perdiendo, le dije que no sabía que decirle, que hace rato estamos perdidos. Y quedamos que nos veíamos a la noche.

Para colmo, Miranda no tardó en empezar a hacerme preguntas respecto a Franco, cosa que sabía que iba a pasar.
Le dije que somos amigos como siempre y me dijo que estaba bien, que si no quería contarle que no lo hiciera. Pero que me cuidara.

El resto de la tarde la pase con Cande, hasta que llegó la hora de salir a festejar con los chicos.

Fuimos a un bar y traté de estar lo mejor que pude.
Estaba hablando por celular y cuando corto Franco me extiende una cajita.

- No hacia falta –dije agarrando la cajita-
- Te lo mereces….

Lo abrí y era un dije de un trébol de cuatro hojas. Siempre quise uno… y él se acordó.
Quería decirle algo además de gracias, quería decirle algo pero no pude.
La noche siguió, cruzamos miradas miles de veces y pensaba que su mirada escondía tantas cosas como la mía.

Pensé en hablar con él… en decirle lo que siento más allá de lo que él haga o deje de hacer.
Pero dijo que se iba.. saludó a todos y por último a mí.

Me volvió a decir feliz cumpleaños, me abrasó y me dio un beso en el cachete.



…Me sentí rara. Me siento rara. No sé específicamente que siento pero creo que alejarnos es lo mejor. Si no podemos hablar y no podemos ser sinceros, lo mínimo que tenemos que hacer es tratar de estar como estemos, sin hacernos lastimarnos.
Pero eso no evita que de alguna manera me duela.