martes, 15 de septiembre de 2009

El reencuentro

El martes pasado saliendo del trabajo, tipo siete de la tarde me llega un mensaje de texto:

“Emi espero que ya estes saliendo, xq Sol organizo una cena en la casa y quiere que vallamos todos para allá.. yo ya estoy en casa..”
De: Cande

Cuando llegué acomodé unas cosas y me fui a bañar.
Se nos hizo tarde ya que pasamos a buscar el helado (que siempre llevamos cuando nos juntamos), pero tipo nueve de la noche estábamos listas.
En 15 minutos habíamos llegado al departamento de Sol, donde ya estaban Gabriel y Nico (dos amigos).
Nos saludamos y nos abrasamos, yo había estado seis meses afuera, pero a Cande ya hacia 2 años que no la veían personalmente.
Habremos estado unos veinte minutos y Nico preguntó si alguna sabia donde estaban Franco y Lucio (Lucio es una amigazo de toda la vida y si no fuera porque Franco y él tienen diferentes padres, serian hermanos).
En el momento en que escuché ese nombre es como que se me hizo un nudo en la boca del estómago. Hacia rato que no sabía nada de él, y con lo rápido que Sol había organizado todo no tuve tiempo de detenerme a pensar que me iba a pasar cuando lo viera.
Un rato más tarde se escucha el toc toc de la puerta. Cande va a abrir y ahí estaban, Lucio y Franco, en ese orden.
Lucio abraza a Cande y después viene directo a abrazarme a mi.

- Era hora que volvieran eh… se las extraño!
- Es bueno volver a casa –
dije estando abrazada a Lucio mientras que no podía sacar la mirada de Franco que también me miraba.

Lucio se corre y Franco queda justo en frente mio. Después de unas miradas él es el que cruza esos tres pasos que nos separaban para abrazarme.
De repente sentí que me ponía pálida y que me faltaba el aire mientras que sentía su respiración justo al lado de mi oído.
Se fue alejando de a poco y no me dijo nada, solo volvió a mirarme a los ojos y después fue con los chicos.
Estuvimos un largo rato charlando y después nos dimos cuenta de que nos habiamso olvidado las frutillas en el auto.

- Yo voy a buscarlas –dije mientras me levantaba a buscar las llaves y me acercaba a la puerta.
- Voy con vos –dijo Franco mientras que agarraba sus cigarrillos que estaban en la mesa y venia hacia la puerta donde estaba yo-

No dije nada, simplemente deje la puerta abierta a mis espaldas y fui a pedir el ascensor que estaba unos metros a la izquierda.
Pasaron unos minutos, el ascensor no venía y nosotros no hablábamos.
Yo… ni siquiera lo miraba.

- Mirame un segundo –me dijo mientras me agarraba la cara para girarla.
- …
- ¿No me vas a hablar?
- No te hablo porque no tengo nada que decirte –corrí la cara y toque el botón para pedir el ascensor nuevamente.
- ¿Por qué no me avisaste que te ibas?, ¿ni tampoco que llegaste hace tres semanas? -dijo
- ¿Y porqué tenia que avisarte? –dije seria y mientras se abría la puerta del ascensor.
- Pasa mejor… -y mi hizo seña con la mano para que entre al ascensor.

Mientras que bajábamos los ocho pisos que nos separaban de la planta baja yo trataba de aguantar todas las palabras que querían salir de mi boca… pero llegó un momento que no pude conmigo misma.

- Ymm… ¿Cómo esta Julia? –dije rápido y sin pensarlo… después me arrepentí. (Julia es la chica con la que fue al pool hace meses atrás)
- ...esta bien –dijo después de pensarlo por unos segundos.
- Que bueno -dije y fui saliendo del ascensor porque ya habíamos llegado a la planta baja.
Salimos del edifico y fuimos hacia el auto a buscar las frutillas.
- Listo ya las encontré –dije mostrándole la bolsa.
Cerré el auto y tenia la intención de ir entrando, pero…
- Para un minuto –me dijo y me agarró del brazo.
- ¿Qué? –dije tratando de esquivarle la mirada-
- ¿Te molestó verme con ella esa noche en el pool?
- Franco... eso fue hace bastante tiempo –dije nerviosa.
- ¿Y…? que me importa si fue hace dos minutos o hace tres años. Te estoy haciendo una pregunta y quiero que me la contestes.
- ¿Y en que cambia si me molestó o no?
- Por favor decime si te molestó.. –acercándose más a mi.
- No sé si te acordas… -ironía- pero vos fuiste el que dejo bien en claro que no me podía molestar nada de lo que hicieras porque no tenia derecho –y me solté de su mano que estaba teniendo mi brazo- ¿Vamos subiendo?

La “charla” se terminó ahí. En el ascensor nos apoyamos uno en cada pared y nos miramos sin decir ni una sola palabra.
La noche siguió, dentro de todo, tranquila. No hablamos entre nosotros, pero las miradas eran ráfagas cargadas de mensajes.
Tipo 2 am decidimos irnos. Bajamos todos juntos. Cande ya estaba adentro del auto y cuando yo estoy por abrir la puerta para entrar se acerca y me dice al oído.

- Sé que te molesto… por más de que halla pasado hace “bastante tiempo” –se sonrió y me dio un beso en el cachete- Buenas noche corazón.

Eso paso hace una semana y hoy no puedo sacarme a Franco de la cabeza.
Por un lado pensé que todo lo que me pasaba con él se había terminado en el momento en que tomé el avión, que por fin podía dejarlo atrás. Pero más bien pienso que se anestesió por la insistencia de Cande de que estando en España tenia que estar tranquila y olvidarme de todo.

Quiero llamarlo… quiero verlo… pero no quiero dar el brazo a torcer y que vea que me importa.
Pero principalmente, quiero saber que le pasa a él.

7 comentarios:

  1. Cómo te entiendo Emiliana!

    La única forma de saber qué es lo que le pasa a él, es preguntándole. Viéndolo. Pero eso puede ser contraproducente para vos, tenés que estar muy fuerte.

    Creo que deberían tener una charla. Al menos para cerrar definitivamente la historia.

    Besos

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  2. Llamalooo, hablalo, etc. Eso digo como consejo, aunque en tu lugar no sé si lo haría (de hecho no lo hago).

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  3. En algunos aspecto me identifico con vos y tu historia con Franco. Y no sé qué es lo que haría, haga lo que haga, seguramente terminaría arrepintiendome.

    Suerte, el amor es jodido, je.

    Besito.

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  4. Seria una caradura si te dijera que lo mejor es que no lo llames, que no lo veas, que no nada; porque yo misma mil veces caí en esa tentación.
    Y se que un minuto con la persona que querés de esa manera vale la tortura de querer matarte al día siguiente cuando caes en la cuenta que no te va a llamar.
    Capaz que no es tu caso, pero me parece que reflejé mi situación.
    Te mando un beso grande,
    cuidate
    Ara.

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  5. Lady: seguramente preguntarle sería una forma.. pero no creo que me lo diga. Y no sé si realmente quiero “cerrar” esta historia.. si es que se puede llamarla así.

    Bárbara: hoy justamente tuve un día bastante complicado y pensé mucho en él. Estuve miles de veces por marcar el número.. pero no puedo, no creo estar lo suficientemente fuerte para enfrentarme a eso…. A él.

    Mariana: …si… el amor es jodido! La cosa sería averiguar si vale la pena.

    Araceli: tenes razón.. solo que yo no tengo el valor para llamarlo y enfrentarme mañana a lo que se viene.


    Gracias chicas por leerme.. me ayuda escribir y más que “leer” sus concejos.

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  6. Creo que tedrías que pensar también que hace CINCO años que sufris por él (contando el año de noviazgo).
    No da que una persona sufra por otra durante tanto tiempo. Yo sé que es dificil, si te lo propones desde el fondo del corazon, y realmente lo queres hacer, vas a poder.
    Mucho mas dificil es si tienen amigos en comun. Pero bueno...

    Si tanto tiempo te hizo sufrir, no creo que valga la pena.
    Seguro hay 4 millones 567 mil 987 pibes, afuera, esperando que les des una verdadera oportunidad para conocerse. Pero esto que te pasa no te deja hacerlo.

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