Le dije a Cande que prefería ir a casa a descasar un poco, (y ya me estaba mirando mal).
- Me podes decir que pasó ahora? –dijo Cande-
- Que va a pasar, NADA. Tengo que acomodar…. –no me dejo terminar de hablar-
- Mentira!!! Acomodar qué si vas y venís todos los fines de semana Emiliana?
- Los pensamientos –dijo Lucho que estaba calentando la mamadera-
- Bueno esta bien, me quedo –dije antes de meternos en terrenos pantanosos de los que después cuesta salir-
Llegó Franco, cenamos los cuatro después de que Helen se durmió.
Mirada va, mirada viene con Franco, sin decir ni una sola palabra.
- Qué? –dije enfática-
- Que? –dijo Franco-
- Bueno basta entonces…
- Basta de qué?
- No me mires así
- Y cómo queres que te mire?
- No me mires… ese es el punto.
Seguimos así otro rato, nosotros dos sin hablarnos. Yo estaba molesta, y él divino, lo más tranquilo charlando como si nada.
- Yo no sé lo que paso el viernes, pero espero que ustedes dos –Cande nos apuntaba con el dedo- arreglen pronto lo que sea que pase, porque así es imposible, y no lo digo por mí, lo digo por ustedes…
Me quedé callada y al rato me fui. No sin antes pedirle perdón a Cande...
- No pidas perdón, pero escucha lo que te dije porque sabes que es cierto....
